INTRODUCCIÓN:

En el marco de la mayor catástrofe sanitaria que vive el mundo entero en más de una centuria -como es la pandemia generada por el COVID-19- con un entorno socio económico de una inusual gravedad y apenas A siete meses de ganar las elecciones y asumir el FRENTE DE TODOS, nace nuestro INSTITUTO DE ESTUDIOS Y FORMACIÓN PARA LA IGUALDAD (I.E.F.I.), como una herramienta que nos permitiráanalizar el impacto que las políticas públicas implementadas por el Gobierno Nacional ocasionan en la sociedad. Y que están en consonancia con todos los actores del quehacer nacional como son los gobernadores, ministros, intendentes, organizaciones sociales, comunidad científica, y de la educación, etc. Por lo que nos convocamos para crear un ámbito federal de discusión, investigación y estudios y que además sea capaz de formular programas sustentables y con aplicabilidad en el escenario sanitario nacional.

La prioridad hoy es la pandemia que hoy nos desafía, y no sólo a aportar nuestro compromiso y nuestras experticias sobre alternativas diagnósticas, terapéuticas y psicosociales y de recuperación para la coyuntura, sino a proponer acciones sobre las políticas postpandemia. Y a reformular las históricas políticas estructurales (o la ausencia de ellas) que generaron grandes desigualdades en el derecho a la salud para todos y todas. Sobre todo, después de los años de neoliberalismo y del antecedente de la fragmentación del sistema que es ya de larga data.

El compromiso es poder interactuar con los distintos espacios de la salud, con sus trabajadores y trabajadoras, con los niveles de conducción política, con los claustros académicos, con los sindicatos, con los representantes de las distintas sociedades científicas y con los laboratorios de producción de medicamentos e insumos terapéuticos.

Estamos aquí movidos por nuestras convicciones y convencidos que la igualdad es un valor que hace a consolidación de la dignidad de las personas.

MARCO CONCEPTUAL:

La salud es un derecho universal e inalienable y por lo tanto el acceso a ella en forma federal y con transversalidad de género, son dos de los principios sobre los que debemos acostumbrarnos a trabajar.

Esta premisa nos une a quienes tenemos vocación por la salud colectiva y la medicina social, a los que creemos importante el trabajo solidario, transdisciplinario, intersectorial, con la participación popular y de la comunidad organizada. Y somos un equipo interdisciplinario que cree firmemente en un Estado presente que garantice la equidad en el acceso a los servicios, no sólo porque así lo establece la Constitución Nacional, si no porque la realidad en las que estamos inmersos, así lo impone.

Entendemos que el rol del Ministerio de Salud Nacional no es sólo para organizar el sistema y coordinar el sector público, privado y de seguridad social (obras sociales sindicales, provinciales, nacionales y prepagas) sino que también debe ocuparse de:

  • regular y controlar el sector de investigación, desarrollo e innovación sanitaria,
  • propiciar la producción pública de medicamentos fortaleciendo los laboratorios estatales que elaboran medicamentos esenciales y que dependen de los gobiernos provinciales y/o de las universidades, para que puedan competir en el mercado y  funcionar como entes reguladores de precios.
  • trabajar sobre políticas que permitan avanzar en la conquista de derechos para todas, todos y todes de acuerdo a las necesidades federales, culturales y de nuestros pueblos originarios. Respetando las mismas y planificando en conjunto su efectiva implementación.
  • Proponer a las Universidades la formación de los integrantes del equipo de salud (y sobre todo de los médicos), sobre la base de un modelo con un enfoque comunitario en promoción y prevención de la salud y no solo de atención de la enfermedad, con un profundo contenido humanista y ético. Acciones que contribuirán a dejar atrás, de hecho, el modelo médico hegemónico y sus distorsiones y debilidades.
  • Instalar la necesidad de discutir sobre todos los asuntos relacionados con la equidad  de género en salud, como una perspectiva que nos marque un sendero a transitar (dado su complejidad, el tema género es abordado al final de este informe).  

EN TIEMPOS DE PANDEMIA:

“Espero haber destruido en ustedes muchas de las cosas que tenían sabidas y depositadas para siempre, estoy seguro que muchos de ustedes en este momento tienen la ansiedad compulsiva de la nada, pero hay que construir el mundo de la nada”.(Floreal Ferrara)

Si la política es la herramienta de transformación y si para construir el mundo hay que dejar lo sabido, lo instalado en nosotros, entonces hay que tocar el vacío y disponernos a transitar por esta experiencia inédita, como es la pandemia.

Este virus vino a “delatar” la desigualdad, vino a decirnos muchas cosas, este virus vino a interrogarnos, a desafiarnos en nuestras certidumbres, vino a decirnos todo aquello que NO sabemos.

El desafío es un nuevo modo de producir conocimiento, un nuevo modo de pensar y de hacer que trascienda cada disciplina, una producción colectiva.  (*)

Esta pandemia vino a poner  al ser humano en el centro, a advertirnos que la vida es una producción de la naturaleza (**). Que los humanos somos parte entramada a mares, a ríos, a cielos, a bosques, a montañas, a animales, a plantas, a olores, a sabores, a colores, a espacios, a movimientos, a ruidos, a silencios.Y que el desafío es ir encontrandolos y encontrándonos en su complejo entramado.

Porque esta pandemia vino para hacernos reflexionar sobre nuestro interior y sobre qué rol debemos asumir a nivel individual, familiar y socio-comunitario. Se podría decir que estamos ante una oportunidad única de replantear valores humanitarios esenciales que nos constituyen como comunidad y como seres humanos sociales e  integrados.

Y vino para decirnos que otros modos de vivir son posibles, vino a desafiar gobiernos, (tanto a los modos de pensar las naciones, como a sus modos de gobernar). Pero fundamentalmente llegó para mostrarnos descarnadamente la desigualdad y mostrar cómo la mayoría de los gobiernos  con economías neoliberales, con sus políticas de exclusión, prioriza los intereses económicos por sobre la salud de los pueblos.

No es el caso de nuestro país ya que nuestro gobierno nacional implementó acertadas políticas de estado para evitar al máximo la propagación del covid-19, para evitar muertes, para evitar el colapso del sistema de salud. Con la apertura  de hospitales que el gobierno anterior había decidido no concluir ,refacciones hospitalarias, con apertura de salas de atención primaria, con la creación de nuevos hospitales de emergencia para atención de casos leves (y hospedaje a quienes debían guardar cuarentena) y articulando políticas sociales y económicas, logró posicionar a la Argentina entre los cuatro países del mundo con mejores indicadores de morbi-mortalidad, (el resto son Corea del Norte, Paraguay e Uruguay). 

Ya en su primer día de gestión, Alberto Fernández  le devolvió al área de salud su estructura orgánico funcional, recuperando el nivel de Ministerio. Y casi en simultáneo con esta re- jerarquización, al inicio de la pandemia se creó un Consejo Asesor de la Presidencia integrado por reconocidos/as expertos/as en infectología, epidemiología, biología molecular y  sanitarismo que funcionan en forma coordinada con los distintos comités de emergencia de las provincias.

Respecto a este punto observamos -a cuatro meses de sostener a la ciudadanía respetando el aislamiento social, preventivo y obligatorio y más adelante con las políticas de progresiva flexibilización-, las diferencias geográficas socio-culturales y de casuística que se fueron dando, a nivel regional, provincial y municipal. Vimos que todas las políticas sanitarias y su implementación se fueron dando desde una concepción biomédica y cientificista sin incluir la mirada de otras disciplinas que aporten al estudio y abordaje de las subjetividades individuales y colectivas. Porque no se generaron dispositivos de producción de subjetividades colectivas que favorezcan lo social por sobre lo individual, el pensamiento crítico por sobre el lineal-dicotómico.   

En tiempos de pandemia proponemos:

  • Optimizar la comunicación institucional, recreativa, educativa y publicitaria: la deficiente comunicación es la principal preocupación de nuestro equipo por eso nuestra propuesta de acciones inmediatas, contempla justamente la ejecución de estrategias de mejoramiento de las políticas comunicacionales en salud. El Gobierno debe ser capaz de reconocer sus limitaciones en esta área e inmediatamente poner la responsabilidad de su gestión en un equipo de profesionales expertos/as en comunicación en salud,comunicadores/as, guionistas, humoristas, actores y actrices, a que elaboren programas integrales, usando todos los recursos disponibles en el Estado: la TV pública, las distintas señales de radio nacional y las redes sociales. Las políticas comunicacionales que se están desarrollando a través de los voceros oficiales son, a nuestro criterio,  desacertadas. Ninguna de las publicidades ni las ruedas de prensa de los funcionarios tienen en cuenta que la escucha –en este caso toda la población del país- se encuentra en un estado de extrema vulnerabilidad emocional por la zozobra y la incertidumbre que padece frente a un escenario tan dinámico e incierto. Donde además de tener que enfrentarse a situaciones absolutamente desconocidas, tiene que soportar cambios radicales en su rutina habitual y sufrir un aislamiento y/o distanciamiento social obligatorio que le obliga a replantearse su presente y la incapacita para imaginar su futuro. La sobre información de números, curvas, gráficos, imágenes sumado a las acuciantes realidades personales y familiares, más la crisis de la economía, configuran un panorama por demás dramático que los/las comunicadores deben tener en cuenta a la hora de  dar las noticias. Para por un lado no saturar al receptor pero fundamentalmente para no usar la palabra como un recurso que contribuya aún más al desasosiego y a la desinformación.
  • Implementar políticas sanitarias territoriales: fundamentadas en la  Atención Primaria de la Salud (APS) haciendo eje en la participación popular y desde la intersectorialidad.
  • Reforzar la intersectorialidad territorial: entendiendo de suma importancia su conceptualización como un espacio integral y complejo que representa micro políticas de: producción de subjetividades, creatividad, inventiva, generación de normativas para que en cada barrio se pueda decidir acciones locales. Esto es, de acuerdo a sus características socio-economica, culturales, etarias, geográficas, habitacional, sanitaria, etc, poder elegir la mejor manera de vivir en tiempos de pandemia, en tiempos de incertidumbre; desde evitar la propagación del virus hasta la creación de nuevos modos de comunicarse, ayudarse, cuidarse y pensar que el vecino representa esa otredad tan necesaria para la construcción de los lazos. 
  • Articular Salud-Educación: No se puede hablar de políticas sanitarias si no se articula con el sistema educativo en su conjunto, con las escuelas con todos y todas sus trabajadores/as comprometidos en ello. La escuela es la institución pública que más llega a cada niño, a cada hogar, a cada barrio y son sus docentes los que mayores posibilidades tienen de brindar herramientas de cuidado, en ese pequeño espacio que es la familia  -hoy especialmente desde las pantallas-.  Los chicos y chicas no  están yendo a la escuela y seguramente no irán por largo tiempo por lo que los y las docentes deberían estar capacitados por las mismas instituciones escolares, no sólo para informar y dar tarea, sino para poder reinventar en este nuevo escenario tan incierto y los gabinetes psicopedagógicos de las distintas escuelas, adquieren un rol relevante en esta “nueva normalidad”. La tarea desarrollada hoy por los y las docentes es verdaderamente titánica y les representa mucho más esfuerzo que las clases presenciales ya que deben, además de manejar los aspectos pedagógicos, ponerse a tono con las exigencias tecnológicas, sin dejar de recordar que los docentes son los primeros agentes de salud ya que hacen la contención  psicológica de alumnos/as y familias, la detección de problemáticas de salud, situaciones de violencia, etc.  Es por lo tanto imperativo acompañar, capacitar, contener al educador/a y al educando/a para ayudarlos a hacer emerger sus potenciales creativos y los desafíos particulares que surgen durante el aislamiento que se impone por la pandemia y que además dada la alta feminización necesitan conciliar su trabajo con las cargas del trabajo doméstico y de cuidados.
  • Capacitar y contener a los trabajadores de la salud: los trabajadores están atravesando situaciones verdaderamente límites, al margen de que se trata de una experiencia inédita, no reciben ni de los niveles gerenciales ni de la comunidad en general, el respeto que merece su dedicación y su responsabilidad. En algunos hospitales, tanto públicos  como privados, ni siquiera les son provistos los elementos de bioseguridad y deben ser adquiridos por ellos mismos. Sufren incluso estigmatizaciones en sus propios vecindarios y deben volver a sus hogares con una carga emocional extra en relación a cualquier otro trabajador. El miedo a llevar al virus a sus hogares, más la impotencia frente a cada paciente que se agrava y/o muere, el cansancio físico y mental – sumado a que ya pasaron más de cuatro meses desde que empezara la pesadilla- están minado la salud mental y física del equipo de salud. Entendemos que es fundamental que se realicen talleres de sensibilización entre todos los trabajadores: directivos, profesionales, técnicos, personal auxiliar, de mantenimiento, etc para desmitificar algunas situaciones, evaluar las actuaciones, analizar las conductas a asumir y especialmente compartir sensaciones entre todos los que integran los centros de salud.

Y proponemos la inmediata implementación de programas sistematizados de capacitación y actualización en servicio, acerca de las nuevas estrategias a encarar en el día a día y de la incorporación de nuevos saberes que demanda la pandemia a todos y cada uno de los integrantes del equipo de trabajo.

LA SALUD DESDE LA PERSPECTIVA DE GÉNERO

Cuando  se habla de perspectiva de género se hace alusión a una herramienta conceptual que busca mostrar que las diferencias entre mujeres y hombres se dan, no sólo por su determinación biológica, sino también y fundamentalmente por las diferencias culturales asignadas a los seres humanos. La perspectiva de género específicamente, se refiere a poder poner en juego, la metodología y los mecanismos que permiten identificar, reconocer y valorar la discriminación, desigualdad y exclusión de las mujeres, y de otras identidades de género, así como las acciones que deben emprenderse para actuar sobre los factores de género y crear las condiciones de cambio que permitan avanzar en la construcción de la igualdad de género. 

Esta perspectiva de género, es indispensable en todas las áreas institucionales de la salud, la economía, la cultura, las justicia, la educación,etc. Y es entonces lo que se denomina las transversalización de esta perspectiva.(***) 

La perspectiva de género es una estrategia para hacer de los problemas, necesidades y experiencias de las mujeres y los hombres, en toda su diversidad de género o de orientación sexual, una dimensión integral del diseño, ejecución, monitoreo y evaluación de las políticas en salud, sus servicios, sus programas y campañas, de tal manera que no se perpetúe la desigualdad, siendo el objetivo fundamental, conseguir la igualdad de género en toda su diversidad. 

La igualdad de género en la salud significa que las mujeres y los hombres en toda su diversidad, se encuentran en igualdad de condiciones para ejercer plenamente sus derechos y su potencial para estar sanos, contribuir al desarrollo sanitario y beneficiarse de los resultados. 

El logro de la igualdad de género exige medidas concretas destinadas a eliminar las inequidades porque en muchos casos, se conjugan con desigualdades de raza, clase y condiciones económicas y culturales. 

La Unidad del Género, Etnia, clase social (o condiciones económicas) y Salud configuran fundamentalmente, la transversalización de género en el ámbito de la salud que incluye iniciativas afirmativas (no prohibitivas) dirigidas tanto a las mujeres o a los hombres. 

La igualdad de género en la salud significa que las mujeres y los hombres se encuentran en igualdad de condiciones para ejercer plenamente sus derechos y su potencial para estar sanos, contribuir al desarrollo sanitario y beneficiarse de los resultados. El logro de la igualdad de género exige medidas concretas destinadas a eliminar las inequidades por razón de género, tanto en los servicios de salud como en las gestiones y el campo laboral.

El concepto de diversidad incorporado al enfoque de igualdad de género significa reconocer que las mujeres y los hombres no constituyen grupos homogéneos así como las transformaciones  en los roles, ideales de las feminidades y las masculinidades; la visibilización de la diversidad sexual y prácticas sexuales y formas de conformación de identidad que trascienden el binarismo junto con la aparición de nuevos modelos familiares. Al abordarse los problemas de género y salud, debe tenerse en cuenta las diferencias entre las mujeres y entre los hombres con respecto a la edad, el estado socioeconómico, la educación, el grupo étnico, la cultura, la orientación sexual, la discapacidad y la ubicación geográfica. 

Por último, en la concepción de género es importante, en especial para la salud, atender a la igualdad en la diferencia, lo que permite poder ver, las diferencias biológicas, y sus necesidades de atención y abordaje diferentes pero siempre considerados en el contexto de igualdad de derechos y su garantía. (La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, conocida por sus siglas en inglés como CEDAW, fue adoptada en diciembre de 1979 por Resolución 34/180 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. La Argentina la aprobó mediante ley 23.179 de junio de 1985 y desde 1994 goza de jerarquía constitucional (art. 75, inc. 22, CN), En ella el derecho a la salud de las mujeres está protegido en el artículo 12 que contiene obligaciones destinadas a resguardar el acceso a servicios médicos de calidad, en particular aquellos especializados en la atención del embarazo, el parto y el puerperio, inclusive la nutrición durante el embarazo y la lactancia.) 

Es fundamental para el desarrollo de estos conceptos básicos que definen una problemática tan sensible y compleja, que todos los equipos del IEFI actúen en absoluta coordinación con los lineamientos emanados desde el área DDHH Y PERSPECTIVA DE GÉNERO, por cuanto atraviesa el abordaje de todos los ejes de estudio, sobre todo en salud, por lo que el trabajo conjunto es nuestro compromiso militante para aportar a la construcción colectiva de escenarios con más igualdad.

REFERENCIAS:

(*)“… el nuevo conocimiento se construye en la experimentación, en la experiencia, en los colectivos sociales, en su capacidad de vivir” (Emerson Merhy). Merhy nos dice también que “el campo de la salud es un campo de producción de la vida, un campo a experimentar”.

(**) Conceptos tomados de la Dra. Denise Najmanovich.

(***) La transversalización de la perspectiva de género  se define como “el proceso permite evaluación de las consecuencias que tiene para los hombres y las mujeres y la diversidad de géneros, las políticas, la legislación, los programas, campañas y servicios en cualquier sector y en todos los niveles”. 

I.E.F.I. SALUD:

COORDINADORA GENERAL
Dra. Graciela Rosso

EQUIPO PROFESIONAL:
Dr. Ernesto César Fernández
Dr. Francisco Mingolla
Dr. Pablo Ferrari
Lic. Emilce Quarleri
Dra. Georgina Di Gennaro
Farm. Rosana Herrera